Javier Caro

¿A alguien le cabe alguna duda que Pedro Almodóvar es el director español más reconocido del mundo? Probablemente no. Hemos invitado a cuatro personas vinculadas con el mundo del cine como el periodista, Miguel Ángel Plana, el cineasta, Domingo Ortega, el también periodista, Ángel Castillo y el directo, Josep Rodgla.

Cada uno de ellos nos comentará cuál ha sido la película del director manchego que más les ha gustado, impresionado o emocionado. No deja de ser curioso que ninguno de los cuatro haya referido ninguna película de la primera etapa de Almodóvar, ni Pepi Lucy, Bom y otras chicas del montón (1980), Laberinto de pasiones (1982) Entre tinieblas (1983).

Miguel Ángel Plana en Fantasti´cs en Castellón

El primero de los invitados a este especial es, Miguel Ángel Plana, crítico de cine desde hace 32 años, que ha trabajado en programas de la talla de El cine, su música y tú, La puerta secreta o La claqueta metálica. También ha trabajado en diferentes medios de comunicación como el periódico, Las Provincias o Canal 9.

Ha participado en publicaciones colectivas como, Juan Piquer, mago de la serie B o Tras las huellas del planeta de los simios, y es el responsable de libros como, Cine y Expedientes X (vol. 1 y 2) de Ediciones Rosetta. 

SOBRE LA PIEL QUE HABITO, O EL FRANKENSTEIN DE ALMODÓVAR

«Es un intenso drama que a veces se inclina por el noir, a veces por la ciencia ficción y otras por el terror» (Pedro Almodóvar)

«En la cama estaba sentada una mujer, una mujer muy joven pese a sus arrugas y su espalda encorvada.  Ofrecía el penoso espectáculo de un envejecimiento prematuro, con profundos surcos en un rostro por lo demás todavía infantil» (Tarántula, Thierry Jonquet)

Bien, de entrada he de decir que el cine de Almodóvar, al parecer nuestro cineasta más insigne (antes lo fueron Buñuel o Garci), no ha sido especialmente uno de los santos patrios de mi devoción, si bien he de reconocer que aquellas mamarrachadas ochenteras de sus comienzos (dicho desde el cariño) me pillaron a destiempo.

Aunque con el paso del tiempo, ese toque cachondo, loco, en contra de todos los convencionalismos de la época, a caballo entre la contracultura y el underground, fueron un revulsivo importante que no todo el mundo supo apreciar.

El cine de Almodóvar ha ido ganando en madurez y calidad, hasta el punto de dedicarnos un film testamentario, y utilizando coartadas más intelectuales como las adaptaciones literarias.  Algunos de sus trabajos, simpáticos y cómicos, no han aguantado muy bien el paso del tiempo.  Con Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), manteniéndose fiel a su estilo, ya consiguió sorprender y dar un giro de manivela más en su carrera.

Pero vista hoy ya no es lo mismo.  Esa frescura ya no impacta tanto.  Pero bueno, eso ya pasa con todos los clásicos de antaño.  Las innovaciones funcionan el primer día, incluso el primer año.  Todo sobre mi madre (1999) supuso ese punto de inflexión, pasando de la comedia al melodrama desatado.

Es otro de sus más afamados films y que, en su momento, me gustó, pero que no he vuelto a ver.  Algunas de sus últimas películas, que alternan los géneros, las he disfrutado con complacencia y sin sobresaltos, salvo la última (Dolor y gloria), sobrevalorada desde mi punto de vista.

Pero no sólo la comedia o el melodrama son los géneros que maneja con soltura el cineasta manchego, ya, bien como productor o como realizador, pinceladas de policíaco y fantástico podemos rastrear en su obra.  Evidentemente habréis adivinado, lectores, por qué razón La piel que habito (2011) es una de mis favoritas, sino la que más me agrada.

Adaptación de una novela relativamente facilona, Pedro la sabe hacer suya, con sus señas de identidad y su equipo técnico y artístico casi habitual. El film, que se beneficia además de una excelente puesta en escena y diseño de producción con esos decorados científicos de tan pulcro seguimiento, bebe sus fuentes esencialmente del subgénero fantaterrorífico del cine de mad doctors y de trasplantes.

Si hay un film de dichas características al que se homenajea directamente es al clásico y surrealista Los ojos sin rostro (Les Yeux Sans Visage, Georges Franju, 1960).  Sólo hay que ver los detalles de ambos carteles promocionales.  El propio Jesús Franco parió dos años después a su Dr. Orloff siguiendo las mismas andanzas en Gritos en la noche, y no contento con ello, reinventó con más crueldad y salvajismo la cinta del galo en Los depredadores de la noche (Les Prédateurs de la Nuit, 1988).

La historia es una historia de venganza, y en ese sentido, aquellas películas de justicieros que puso de moda Charles Bronson a finales de los setenta, a partir de las novelas de Brian Garfield, también es otro de esos ingredientes que me provocan familiaridad con la historia, desde un punto de vista tecnológico no utilizado hasta el momento, que recuerde.

Y otra cuestión importante a tener en cuenta, más allá de la banalidad (sin ánimo de ofender, y quizá por lo trillado) de un trasplante de sexo o una castración, es obtener, a través de las actuaciones de Elena Anaya y Jan Cornet, y obviando el aspecto cómico al que se recurre en estas situaciones en la pantalla grande, es ver el cambio que sufren, no sólo de cuerpo, si no de mentalidad.

El desconcierto y el desasosiego, y el miedo que ello conlleva.  Algo similar a lo que le sucedía al desaparecido Freddy Jones cuando su cerebro trasplantado descubría horrorizado otro cuerpo al contemplarse en el espejo en El cerebro de Frankenstein (Frankenstein Must Be Destroyed, Terence Fisher, 1969).  Ya en Odio mi cuerpo (León Klimovsky, 1974), el mad doctor interpretado por el inmenso Narciso Ibáñez Menta trasplantaba el cerebro de un hombre machista (Manuel de Blas) al cuerpo de una enferma terminal (la bella Alexandra Bastedo).

Como en su nuevo cuerpo el cerebro de de Blas reaccionaba ante lo que él mismo (y otros como él) habían hecho a las mujeres de su entorno, era muy significativo para una sociedad como aquella (y que nos tememos que en poco ha cambiado), y llevaba al personaje de la Bastedo, con el cerebro de un hombre, a vengarse de los mismos.  Un título curioso de nuestro cine que vale la pena redescubrir.

Pero sigamos, si tenemos que hablar de mad doctors famosos del cine de terror, no podemos olvidarnos (ya lo hemos dejado caer) del Dr. Frankenstein.  Como él, el Dr. Robert Ledgard (Antonio Banderas) también viola las leyes de la naturaleza con el único fin de mejorar la vida de la raza humana. Y como en otra historia clásica de creador y criatura (Pigmalion), el creador termina enamorándose de su creación (y viceversa).

Hasta que ésta descubre la verdad.  Pero en realidad, los motivos de Ledgard son muy egoístas.  Trata, de algún modo, de resucitar a su desaparecido amor, y mejorarlo, perfeccionarlo.  Ese toque necrófilo, que además lo hermana con Poe, me termina de admirar.  Si le añadimos esa fortaleza/laboratorio/castillo extraída del goticismo más high-tech, y el criado un tanto ido (Marisa Paredes), ya tenemos todo el pack completo.

Así pues, más que hacer una crítica, al uso, del film, he elaborado una lista de bondades y de ingredientes que me resultan queridos y afines.  Una película contenida y minimalista, sin los delirios desbordantes del manchego, a la que únicamente le pongo una pega: la actuación de Banderas no parece estar a la altura.


Contamos con Josep Rodgla director de cine con un Máster en Dirección cinematográfica por la prestigiosa, ESCAC. Director de cortometrajes como, El guardián en el espejo (Epopeya Films) o Código Silencio (ESCAC).

Josep Rodglá

Volver (2006) 

¿Qué es un fantasma? Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por la muerte, por cambio de costumbres. En Volver, el fantasma es una mujer que se manifiesta y se hace palpable, presente… por un forzoso cambio de costumbres. En los puntos más notables que figuran en la definición de fantasma según su director Pedro Almodóvar.

Los personajes de Almodóvar siempre viven maneras de ser extremas de nuestros sentimientos. Sin embargo, Volver no es un melodrama puro. En el arranque parece ser una comedia, pero ya no podía ser porque el cine de Almodóvar renunció a la manera de contar historias como había hecho hasta ese momento. Comedia con fantasma y melodrama con cuentas pendientes, hicieron que el universo femenino a los que nos tenia acostumbrado, Pedro volviese de nuevo.

Quizá lo más extraño era atravesar los tonos de la comedia Almodóvar de antes, de la mano de unos personajes femeninos que todos habíamos vivido de cerca, mientras se iba cayendo en la cuenta de que, Volver no era la misma película Amodoniana.

El director nacido en Calzada de Calatrava, conmovió al espectador a su manera en una historia que juega entre fantasmas y soledad. Aunque en su día una parte de la crítica la puso como una obra menor de Almodovar; es indudable que a día de hoy es un clásico no sólo de su filmografía, sino también del cine Español. En su día también tuvo una gran repercusión a nivel social porque el director y la actriz, Carmen Maura, más famosos de ese momento se volvían a reunir, después de años de una amistad rota que terminó con una película remarcada en la filmografía de ambos.

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Otro de los cinéfilos a los que hemos llamado ha sido a Ángel Castillo, director de la web, labutaca.net y de la agencia de cine, Mercacine. Un auténtico experto.

cine 2019
Ángel Castillo

Todo sobre mi madre (1999)

Aunque la filmografía de Pedro Almodóvar ya atesoraba numerosos grandes éxitos, fue «Todo sobre mi madre» (1999), con Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Candela Peña, Antonia San Juan y Rosa María Sardà como principales protagonistas.

El título que definitivamente supuso su gran salto de madurez como autor y que además le consagró internacionalmente al ganar, entre otros muchos premios, el Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA a la Mejor Película de Habla no Inglesa.

También fue la película del año en nuestro país al conseguir 7 Goyas, incluyendo Mejor Película. Una muestra perfecta del mejor cine de Almodóvar, capaz de aunar un estilo personal tan auténtico y una intensidad dramática tan apasionada que se vuelve universal.

Por último contamos con Domingo Ortega, cortometrajista con trabajos como, Su Media Naranja (2016) o Ray Sueños (2007). Además ha colaborado en diferentes webs y fanzines como crítico, y es el director del portal, Fantástico Español

Domingo Ortega en Sitges

Hable con Ella (2002), La Humanización Del Monstruo

Cabe destacar que es una cinta muy novedosa en la filmografía de Pedro, no en lo fílmico, pues aquí destaca, pero dentro de lo que el Manchego nos tiene acostumbrado, la paleta de colores (siempre destacable en sus obras) baila entre los rojos, que parecen querer hablarnos de la vida y esperanza, con la frialdad de los blancos, quizás la muerte o la inanición, destaca sobre ese marco el guión, un guión donde hilvana dos historias.

La de dos hombres frente al coma de dos mujeres. Uno por amor y el otro por trabajo, el desapego poco a poco del primero, y como pasa a su destrucción personal, y como estrella el apego enfermizo del segundo. Este es el verdaderamente interesante, porque juega con el espectador, metiéndolo en la cabeza de este ser monstruoso, haciendo que veas las cosas con sus ojos, humanizándolo hasta el punto de que comprendas su monstruosidad .

Desde su interior, desde la falta de empatía de éste, que le lleva a cometer actos horribles sin parecer ser consciente de ello, parpadearas y veras en la piel de quien estás. Querrás salir de ese pensamiento de lástima sobre el verdugo para entender el verdadero mensaje.

Ese entendimiento es el que aísla a la víctima en la vida real, ese parpadeo que has notado de compasión hacia el verdugo, es la esencia pues ese es el momento que en la vida real va a aislar a la víctima convirtiéndola en la incomprendida. Esa es la gran baza de esta obra, te va a hacer llegar a puntos de tu compasión que no conocías.

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