Si algo me encantaba antes, era lo de poner la televisión, concretamente Antena 3, antes de los informativos y tragarme la serie familiar que hicieran. Era un ritual: la comida en la mesa y la serie de marras delante, con los chascarrillos de siempre, con tramas predecibles, con la risa de los asistentes a la grabación. Vieras la que vieras, era siempre igual. Qué conste que no solo hacía yo, lo hacíamos todos. España estaba enganchada a esas series.

Quizás la que más recuerde, por aquello de que cuando llegaban los anuncios me iba al colegio, era Cosas de casa. Recuerdo que mi inglés era muy malo, y cuando veía en la pantalla el título original, Familiy Matters, no tenía ni idea del significado. Aunque suponía en mi ignorancia que sería el mismo. ¡Cuán equivocado estaba!. Ninguna de las series tenía el título bien traducido, tal vez obedecía aquello, visto con la perspectiva del tiempo, a una operación de marketing, ya que muchas comenzaban por el manido Cosas de … seguido de algo.

Está claro que aquello no tenía que ver con los traductores, sino  que de un modo evidente quería vincular a todas las series bajo una misma marca. Crear un canon con varios elementos comunes: el tipo de sitcom, el título en castellano y el horario.

 

La familia al completo

La serie fue emitida originalmente por la ABC (el mismo que emite Modern Familiy o Castle) durante ocho temporadas. La última fue emitida por CBS (canal que años después nos ha hecho disfrutar con series como The Big Bang Theory o Mentes Criminales). Fue tanto el éxito, recordemos que es la serie más larga emitida en Estados Unidos con afroamericanos como protagonistas, aunque seguro que tu memoria te traiciona creyendo que era El show de Bill Cosbey, que la lucha entre las dos cadenas fue total.

CBS sabía que emitir una última temporada siempre subía la audiencia, era un tiempo donde no podías revisionar la serie en DVD o en una plataforma digital, así que compró la serie del malogrado Steve Urkel por cuarenta millones de dólares, y además se llevaron Primos lejanos. Para nosotros lo de Primos lejanos, no parece tener mucho sentido, pero eso es porque no sabíamos que en realidad Cosas de casa era un spin off de la anterior. Tampoco sabíamos lo que era un spin off.

En Primos lejanos la madre del agente Carl Winslow era ascensorista. Como curiosidad, Reginald VelJohnson, el señor Winslow en la serie,  aparece casi de la misma guisa en el Nakatomi Plaza en Jungla de Cristal (John McTiernan, 1988), también lo hace en la segunda parte interpretando al Sargento Al Powell, aunque esta vez es policía de Los Angeles, y no de Chicago, donde transcurría la acción de Cosas de casa. Reginald fue el único actor que aparecía en todos los capítulos, los 215.

La serie de mis mediodías, esa que nunca, o casi nunca, terminaba de ver, comenzó siendo una sitcom sencilla, autoconclusiva y con un epílogo en forma de moraleja. Steve Urkel, interpretado magistralmente por Jaleel White, y muy bien doblado en España por Pilar Coronado, fue un personaje icónico. La actriz de doblaje conoció a Jaleel en el programa Sorpresa, sorpresa, presentado por Isabel Gemio, y comentaba en un programa de Antena 3 sobre el doblaje que, «es que lo haces tan tuyo que adoptas gestos, adoptas posturas y formas de actuar que con la familia (…) es como si fueras parte de él y él parte de ti».

En el colegio muchos de los chicos lo imitaban y se había transformado en un personaje imprescidible en cualquier fiesta. Desde su incorporación el humor estuvo muy presente, también el amor, del chico feo y empollón a la guapa, con ese guiño a la gran película de Jerry Lewis, El profesor chiflado (1963), que guionizó, produjo, dirigió y finalmente protagonizó. En el caso de la serie, Urkel clonaba a Stefan, una versión mejorada de él mismo, con el que deslumbraba a Laura Winslow (Kellie Shanygne Williams).

Aunque la serie también tuvo un momento muy duro. Recuerdo los rumores del fallecimiento de Michelle Thomas, que interpretaba a la simpática novia de Urkel, Myra, en 1993, a partir de la cuarta temporada, en el episodio 14. Aquello parecía una broma, debido a la edad de la joven actriz. Lo cierto es que a todos nos desconcertó que el personaje desapareciera. Myra llegaba a la serie para conquistar el corazón del patoso vecino de los Winslow, y de paso incluir una trama nueva a la casi agotada historia de amor por Laura. En 1997 le diagnosticaron cáncer intraabdominal, la operaron del mismo pero éste se extendió y Michelle  falleció. Nos dejó 54 episodios llenos de diversión y alegría.

 

Michelle Thomas (Myra)

Toda la trama familiar transcurría básicamente en la casa Winslow, en el salón, que por supuesto era un estudio. En realidad daba igual que vivieran en Chicago o en Nueva York, la ciudad apenas se veía. La parte que más veíamos era la morada de los Winslow, que se encuentra realmente en Wrightwood Ave, en Chicago.

Inolvidable aquella cabecera con los rascacielos de la ciudad, la presentación uno por uno de los personajes y las mejores escenas, todo ello aderezado con la canción «As Day Go By», de Jesse Frederick, también creador de la sintonía de Padres Forzosos o Primos lejanos, y que no fue incluida hasta el sexto capítulo, antes de ella utilizaban el siempre estimulante «What a wonderful World» de Louis Amstrong.

Como he dicho la serie se emitió en nuestro país de la mano de Antena 3, que apostaba firmemente por este tipo de producciones, las cuales eran muy rentables. En Latinoamérica no tuvo el mismo título que en España, como hemos comentado por cuestiones más de marketing, sino que la llamaron Todo queda en familia, un título extrañamente adaptado. Quizás en este momento de remakes, retornos o reboots, sería una buena idea regresar a Chicago y sentarse en el sofá de la casa Winslow y esperar, porque seguro que en menos de cinco minutos aparece con sus gafas, sus pantalones y su sonrisa Steve Urkel.

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