Un nuevo thriller español llega a la cartelera, algo que ya parece algo normal, hace algunos pocos años era todo un suceso. El productor y director madrileño, Gerardo Herrero, vuelve al género tras la fallida La playa de los ahogados (2015). Herrero y Aura Garrido han pasado por los Preestrenos del Festival Antonio Ferrandis para presentarnos, El asesino de los caprichos, filme donde se mezclan los 80 grabados de Goya, con un asesino en serie que mata a coleccionistas delos mismos. El elenco es tan formidable que sorprende, actores de la talla de la protagonista Maribel Verdú, Daniel Grao o Roberto Álamo, están a un buen nivel, en una película policíaca entretenida.

Gerardo Herrero y Aura Garrido en el preestreno de El asesino de los caprichos. Foto: Laura Ojeda

El preestreno del filme de Herrero fue en el Festival de Sitges. “Le daban un premio a Maribel, Premio Máquina del tiempo, y era un pase especial para darle ese premio”, comenta el director. Verdú está espectacular en la trama, haciendo un papel alejado de lo que nos tiene acostumbrados. El director nos pone frente a dos inspectoras muy diferentes en sus personalidades, y ahonda en sus diferencias más que otros cineastas, que se centran más en la investigación. “Son dos policías mujeres muy diferentes, por contraste tú necesitas tener antagonistas y ellas son antagonistas, de forma de ser completamente diferentes, una ya tiene una edad, una experiencia determinada”, explica el director. “Es una tipa descreída que no se fía de nadie, que no aguanta las parejas, que no tiene una vida personal, digamos, normal, son muy diferentes, lo que pasa es que van a confluir”, señala.

«Maribel estaba desde el principio»

Gerardo Herrero

Quizás el personaje de Maribel es más tópico, más típico en los investigadores; por el contrario el de Aura, sorprende por su vida familiar. “Uno de los objetivos que tuve, una vez comencé a trabajar el proyecto, es darle personalidad a las vidas personales de cada una”, aclara Herrero. La elección de los actores es un completo acierto, el director está de acuerdo en ello. Maribel es quizás el gran acierto del filme. “Maribel estaba desde el principio, cuando leí el guión la primera vez vi que me gustaba, y quería empezar a trabajar”, comenta. “Cuando empiezas un proyecto no sabes si va a salir, no sabes si lo vas a conseguir sacar y que vayas a conseguir el dinero para hacerlo; hay muchos proyectos que se quedan en un cajón, entonces, me gustó el proyecto y empecé a trabajarlo. Llamé a Maribel y le pasé el guión, le gustó y me dijo que estaba dispuesta a hacerla, en una fase muy primaria, cosa que es muy buena porque tú ya construyes pensando quién va a ser la actriz, y después haces el elenco”, recuerda Herrero. “Empiezas a ver actores y fueron todos diciendo que sí. El personaje de Aura fue muy al final, y tuve la suerte que dijera que sí”, añade.

Gerardo Herrero y Aura Garrido en el preestreno de El asesino de los caprichos. Foto: Laura Ojeda

Herrero ha firmado como productor, Que Dios nos perdón (Rodrigo Sogoyen, 2016), uno de los grandes éxitos de los últimos años y que situaba al thriller nacional entre los más interesantes del mundo. Su pasión por el género le ha hecho trabajarlo bastante. “A mi me gusta mucho la literatura negra, leo mucha literatura policíaca”, comenta el director. “Me parece que por un lado son entretenidas las historias, y por otro lado, puedes hablar de la sociedad de una manera de capas, esta película, si ves, tiene muchas capas por debajo que pasan y te permiten hablar de la sociedad de una manera entretenida”, explica Herrero, ya que no solo es una película policíaca, sino que habla de las protagonistas como personas con problemas, vidas y sueños. Algo que a veces parece no importar en el género, más centrado en buscar las pistas y cazar al asesino.

“Yo voy a vender un drama a las televisiones, y no quieren saber mucho de eso, quieren comedia”

Gerardo Herrero

Herrero se siente cómodo en el thriller, se le da bien y comprende los códigos. “No es que yo solo quiera hacer thrillers, sino que la vida me ha llevado ahí, quizás también me siento en una época de mi carrera que hice unas películas como Las razones de mis amigos (2000) y El Principio de Arquímedes (2004), que me gustan mucho. Esas películas cuestan mucho trabajo el sacarlas adelante, si el thriller cuesta, esas cuestan mucho más todavía”, dice. Es verdad que existen géneros más difícil para conseguir financiación, y hay otros que las consiguen más fácilmente. “Yo voy a vender un drama a las televisiones, y no quieren saber mucho de eso, quieren comedia”, comenta.

Gerardo Herrero y Aura Garrido en el preestreno de El asesino de los caprichos. Foto: Laura Ojeda

Nadie puede negar que la comedia está pasando por un momento muy dulce, no quizás por la calidad, sino por la cantidad de producciones. Desde Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014), son muchas las comedias que tienen participación televisiva, y el número de producciones es mucho mayor que otros géneros. “Ahora hasta el thriller, que ha tenido un momento de auge, ahora ha bajado un poco el número de personas que van a verlas, entonces todas la televisiones, sobre todo las privadas, quieren comedias, y a mi me parece el género más difícil del mundo”, explica. la comedia tiene unos códigos muy complejos que tienen que lograr la implicación y atención del público, algo que que es realmente difícil. “A mi no me suelen gustar mucho las comedias que hacemos porque creo que como Billy Wilder hay pocos, entonces hay que ser muy bueno para hacer una gran comedia”, comenta Herrero.