Javier Caro

El binomio entre cómic y western es prácticamente indisoluble; y suelen ir cogidos de la mano en la historia. Y aunque el género de indios y vaqueros es eminentemente americano, las grandes obras comiqueras han sido europeas. Uno de los mayores exponente ha sido Blueberry de Jean Giraud, y en clave de humor, Lucky Luke, el vaquero que dispara antes que su sombra.

Rodrigo Sopeña y el dibujante Juande Pozuelo acaban de editar El Último Tahúr (Ed. Dolmen), que trata de Andy (en realidad: Erdnase), un jugador de póker que tima a todo el mundo con sus trucos, hasta que un día decide revelarlos… Hablamos con Rodrigo Sopeña.

Rodrigo, nos han dicho que el germen de la novela gráfica te la dio Luis Piedrahita, ¿cómo fue escribir el guión?

Luis y yo estábamos estudiando Comunicación en Pamplona. Yo tenía muchas ganas de escribir un guion, y Piedrahita me habló de un personaje fascinante, Erdnase, un jugador profesional que en 1902 había revelado todos los secretos de los tahúres y después había desaparecido por completo. Esa publicación sentó las bases de la magia con cartas moderna. Me pareció un tema apasionante, con historia, misterio, violencia, secretos desvelados… Ideal  para un guion.

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Rodrigo Sopeña, autor de El Último Tahúr

El libro se ha editado en países como Bélgica y Holanda ¿cómo han sido las ediciones en estos países y cómo ha funcionado en ventas y crítica?

Está editado en holandés por una editorial muy importante, Dark Dragon Books. Han optado por un formato un poquito más grande que el nacional, que no es ni mejor ni peor.

¿Qué te parece que un tahúr revelase sus trucos y que por culpa de ello tuviera que huir y desaparecer?

Es el gran misterio de Erdnase. ¿Por qué revelar el secreto de su negocio? ¿Por qué ponerse en contra a un gremio tan peligroso como el resto de tahúres? Cuando tratas de encontrar la verdad de un personaje real del que sabemos tan poco, sólo hay una razón posible: detrás del cínico había un romántico, alguien que se dio cuenta de que  las manipulaciones con cartas no eran trampas, eran un arte. Y como buen romántico, arriesgó su vida por defender del olvido ese arte.

El guión, según hemos leído, lo escribirte y te documentaste en 1998, cuando todavía estabas en la Universidad ¿por qué ha tardado tanto en salir el libro, tuviste miedo en algún momento de que no saliera publicado nunca?

El último tahúr es una de esas ideas que te gustan tanto que no quieres acelerar para que no se estropeen por el proceso. En el 98 yo escribí un guion de cine, que sólo mostré a mis profesores, porque yo mismo veía que era irrealizable (con trenes, caballos, ciudades que van creciendo). Después lo convertí en guion de cómic, para lo cual tuve que leer mucho cómic adulto (mi cultura comiquera hace 15 años era Tintín, Mortadelo y poco más).

Luego busqué un dibujante que fuese tan minucioso como yo, y encontré a Juande Pozuelo, gran dibujante profesional pero que tampoco había publicado nunca un cómic. Tal vez fui muy inocente, pero estaba tan apasionado con la historia, y con el nivel del dibujo de Juande, que cada vez que terminábamos una página me ilusionaba más y más, y siempre confié en que se publicaría. La calidad que ha dado Dolmen a la edición es el lazo perfecto para entregar nuestro trabajo al lector.

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Te ha pillado el confinamiento cuando publicaste la novela, supongo que la promoción habrá sido más complicada, ¿cómo ha afectado eso a la publicación y a su venta?

Pude hacer bastante promoción antes del confinamiento, porque tuve la suerte de que El último tahúr le gustó mucho a grandes periodistas como Carles Francino, Laura Barrachina o Carles Mesa. Y justo dos semanas antes del confinamiento salió a la venta la segunda edición. Se vendieron muchos ejemplares online, y ahora estamos retomando la promoción.

«El cómic se cocina a fuego lento»

Rodrigo Sopeña

He leído que al principio, cuando estabas en la fase de escritura y documentación, pensabas que estaría genial hacerla en cine, ¿Por qué te decides por el cómic, qué encuentras en ese lenguaje?

En el cine se prepara todo con tiempo, pero en el rodaje siempre hay prisas, siempre estás negociando con la realidad, es un tira y afloja entre lo que quieres y lo que puedes tener. El cómic se cocina a fuego lento, es un disfrute total cuando tienes un compañero de trabajo con el que te entiendes bien, como fue el caso con Pozuelo.

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Página del cómic, El Último Tahúr

¿Por qué crees que es una historia tan desconocida?

La magia, como el cómic, son dos artes infravaloradas. La magia no tiene el status del teatro, y para mucha gente el cómic no tiene el prestigio de la literatura. Si preguntas a cualquier persona sobre un mago histórico, probablemente sólo conozca a Houdini. Si te acercas al mundo del ilusionismo, descubres que hay grandes magos y magas en la historia con vidas fascinantes.

¿Cómo fue trabajar con Juan de Pozuelo, su dinámica?

Juande Pozuelo se enamoró del guion nada más leerlo. Él tiene una visión muy cinematográfica, consecuencia de su dilatada trayectoria como storyboarder de superproducciones de animación. Además, es muy exigente con el rigor histórico, no dibuja un quinqué si ese quinqué no existía en la época.

El guion era muy concreto, pero dejaba mucho campo para la inventiva, por tanto trabajamos muy a gusto, de forma muy creativa. Cuando recibía un boceto o una página terminada, era mejor de como me esperaba. Y eso pasó 132 veces.

La trama, además también está compuesta de personajes famosos y momentos importantes de la historia, todo ello no sucedió en la vida real, pero tú lo has entrelazado, ¿por qué decides hacer una especie de ucronía con esos hechos?

No sabemos casi nada del verdadero Erdnase, así que  opté por diseñar una aventura en la que el protagonista coincide con hechos históricos reales. ¿Te acuerdas de Forrest Gump, que estaba en los grandes hitos de cada época?. En mi aventura, Erdnase coincide con Houdini, con los padres de Buster Keaton, con John Wesley Hardin, frustra por error el doble atraco de Coffeyville, viaja en el barco que rescató al Titanic… Todo pudo pasar, ¿por qué no imaginar que pasó? Me gusta la mezcla de fantasía y documentación histórica.

En la parte final, en los Contenidos extraordinarios, hablar de los Hermanos Dalton y de otros personajes, ¿cómo surge esa idea del “making of”?

El lector disfruta la historia, pero después quiere saber cuánto es verdad y cuánto es fábula. Así que tenemos un capítulo extra donde invitamos al lector a descubrirlo. Incluye fotografías reales de la época para comparar con las viñetas.

Hablamos del cómic El viejo y el narco