Es curioso ver tu ciudad transformada en el escenario de un thriller como El silencio del pantano, percibes la película como algo más cercana, como si estuviera en tu casa, como si cada lugar donde transcurre una escena, fuera tuya. En ese parque, en aquella calle, paseando por el puerto o por el barrio de El Cabanyal. El filme te abraza de un modo familiar.

El silencio del pantano es una película de negra, un noir valenciano, vertebrado por la violencia, la corrupción política y las dobles intenciones. En ella Q, interpretado por Pedro Alonso, y Falconetti, por Nacho Fresneda, son dos caras de la realidad de un mundo de sombras entre el lumpen y la literatura.

Con L´Albufera conteniendo la acción más poética, y la fuerza visual del Cabanyal; la película no se empapada de València, sino que sin ella, sus luces desaparecen, su potencia escénica se hunde. Sencillamente, no ha película. No existiría El silencio del pantano.


Marc Vigil, director de Águila Roja y El Ministerio del Tiempo, realiza su primera película, todo un reto entrar en los códigos estilísticos y narrativos de un filme, después de pasar media vida en la televisión. De eso y otras cosas hablamos.

Saludo a los tres en el Kinépolis de València, ese pantano sobre el que se asienta la ciudad del Turia. Que podría ser perfectamente Busán en alguna estupenda película surcoreana. O en el Nueva York más racial y contradictorio.

“Me parecía muy interesante el monstruo del escritor, capaz de tomarse la justicia por sí mismo»

Marc Vigil

El mal habita en la ciudad, y no solo por la corrupción, siendo que repta entre los cañaverales de l´Albufera. “Me parecía muy interesante el monstruo del escritor, capaz de tomarse la justicia por sí mismo. Decidir, qué está bien y qué está mal”, dice Vigil.

Ese monstruo muta a lo largo de filme, tiene el poder. “Y de repente el sistema que le rodea es igual o más monstruoso que él, y acaba con él. Eso como concepto me parecía muy interesante”, explica el director.

silencio del pantano
Nacho Fresneda, Marc Vigil y Pedro Alonso

No todo lo que contiene el libro aparece en la película, que se zambulle en una ciénaga miserable muy alejada de la superficie donde todo es oropel y falsedad.  “Luego en la novela hay un montón de cosas que están fuera de la película”, apunta Marc.

“Me parecía una película que me planteaba la posibilidad de hacer un ejercicio narrativo que me apetecía mucho desarrollar”, recuerda

“En la última semana de aquel rodaje dijimos: tenemos que trabajar todas las veces posibles hasta que uno la palme”

Pedro Alonso

Pedro Alonso, sentado a mi diestra, comenta divertido cómo conoció al director. “Conocí a Marc en una experiencia capitular, y a Nacho en El Ministerio del Tiempo; de esas que habitualmente pueden ser un marrón de la vida. Que vas a un tren de alta velocidad, te tienes que subir; lo más fácil es que te estrelles”.

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Tres grandes juntos en los dos capítulos, Tiempos de valientes (2016) del Ministerio. “Y tuvimos un momento de comunicación extraordinario, una afinidad a los largo de las semanas que duró aquello, que fue creciendo”, señala el actor.

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Un fotograma de la película El silencio del pantano

Tanta fue la conexión entre el trío que se decidieron, al más puro estilo fraternidad americana, volver a trabajar juntos. “En la última semana de aquel rodaje dijimos: tenemos que trabajar todas las veces posibles hasta que uno la palme”, recuerda entre risas el gallego.

Hubo algo que trascendió directamente a la propia película, que fue más allá de la trama, algo que estaba en lo humano, en las relaciones personales, que son el verdadero pegamento de proyectos como el que nos ocupa.

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Cartel de El silencio del pantano

“La razón fundamental por la que yo dije, tengo que hacer esta peli, era porque yo pensaba que con Marc tengo una historia que recorrer, y realmente lo pienso así”, sostiene con seriedad Alonso, Q en El silencio del pantano.

Todo el mundo al que le guste la aventura, la fantasía y la acción televisiva ha sido testigo de lo que Tve nos ha traído en los últimos años a las pantallas. Una suerte de ninja justiciero y una patrulla que viaje en el tiempo, han sido las historias que nos han cautivado.

“Al final todos los proyectos tiene algo de sufrimiento»

Marc Vigil

Una nueva forma de entretenimiento que ya veíamos en series anglófonas y que ahora se revelan en España. Marc Vigil está detrás de parte de esa ficción que nos ha llevado a viajar al pasado en busca de diversión catódica. El cambio de registro, no solo argumental, sino de formato siempre reporta incertidumbre.

“Al final todos los proyectos tiene algo de sufrimiento – señala el director, es decir; yo no soy un director de mesa, de sentarme. De repente, hay un viaje y ves que el proyecto va creciendo en una dirección o en otra”

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Escena del rodaje de El silencio del pantano

La improvisación, no en el set, pero sí al conocer la perspectiva de los actores, de cómo respira el personaje, de cuáles son sus necesidades. En definitiva, qué puede aportar el interprete.  “Yo tampoco es que me agarre al guión”, apunta Vigil. “De hecho hay muchas cosas que han pasado en el rodaje de la película que no estaban ni siquiera planteadas en  el guión”

Trabajar así debe ser más complicado, pero también más orgánico, más parecido a la realidad que perciben los actores en sus papeles. “Al final con mucho vértigo, de repente llevas 16 o 17 años dirigiendo en televisión, cómodo, aprendiendo”, comenta.

“Cuando parece que estás infinitamente más preparado que muchos directores noveles para un proyecto así, de repente te entra el vértigo del cine”

Marc Vigil

En el cine las cosas siempre, o casi siempre, se hacen con prisas, con celeridad; el tiempo es uno de los grandes enemigos de la creatividad y en El silencio del pantano, no iba a ser de otra forma. “Lo complicado ha sido tener un poquito más de tiempo para pensar las cosas, porque en el momento que tienes más tiempo para pensar las cosas, tienes más tiempo para dudar de ellas”, señala.

Nacho Fresneda, que impresiona y genera unas sensaciones ambivalentes en el desarrollo de su papel, está a mi siniestra. Le reconocemos que pensábamos que no regresaría El Ministerio, y le preguntamos su opinión. “Sinceramente pensaba que no”, responde.

Una lástima lo que hemos tenido que esperar. “Es una pena que haya pasado dos años”, comenta Fresneda. “Creo que la televisión afortunadamente en este país ha crecido muchísimo. El público tiene muchas horas de vuelo”.

El público ahora, dicen lo medio entendidos, es adulto. “Está consumiendo muy buen producto, entonces; cómo vas a afrontar, no, esto es para la tele, no; porque no lo van a entender. Eso es muy antiguo, yo eso hace muchos años que no lo vivo”, reflexiona.

“El público está preparado para darles lo mejor, es el motor de la cuarta temporada y queremos que la gente que nos veía diga: qué bien están”

Nacho Fresneda

En las series en la actualidad solo hay un camino. “Ahora cada vez que nos llegue un proyecto, lo que tenemos que hacer es intentar defenderlo con los medios que tienes, no contamos el truco, ni contamos excusas, tienes lo que tienes, haz lo mejor que puedas”, apunta el actor valenciano.

Con todo, estamos en un momento donde los fans de la serie, que se contaban por miles, esperan una cuarta temporada muy potente. “El público está preparado para darles lo mejor, es el motor de la cuarta temporada y queremos que la gente que nos veía diga: qué bien están”.

“Y los que no nos habían visto digan: había oído hablar de esta serie y tienen razón”, remata Fresneda.