Javier Caro

No puedo dejar de comentar algo de nuestra web, una efeméride que nos hace mucha ilusión, algo por lo que le tendremos a Santiago Segura siempre mucho cariño. Su película, Padre no hay más que uno (2019) fue el pistoletazo de la web. Su entrevista fue la primera de muchas.

Y ahora regresa con la segunda parte, más hilarante todavía que la primera. Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra, es pura diversión. Y llega en un momento verdaderamente especial e inusual, con muchos cines medio parados por la falta de estrenos.

Santiago Segura en el preestreno de Padre no hay más de uno 2. La llegada de la suegra

“Si alguien me hace sonreír le pongo un piso, necesito sonreír”

Santiago Segura

Es una situación muy delicada, el mejor momento para el humor y la comedia. “Si alguien me hace sonreír le pongo un piso, necesito sonreír”, comenta Santiago Segura en el preestreno en Kinépolis València. “La gente necesita un poco de optimismo; 40 grados, la mascarilla, la economía así paradita, pones la tele rebrotes…”, remacha el madrileño.

En una cinematografía poco proclive a las secuelas, con escasas sagas, Segura es una rara avis con Torrente o ISI/DISI. “La segunda parte me entró en la cabeza, cuando el último día de rodaje, que lo habíamos pasado muy bien, los niños empezaron a llorar y dijeron de hacer una segunda parte; pero al oír segunda parte yo me pongo cachondo enseguida con estas cosas”, señala el director. “A mi me encantan las secuelas, si me entero que van a hacer la segunda parte de una saga, me motiva. Yo soy muy fan de las sagas cinematográficas”, aclara.

Y es que Segura no engaña a nadie, las sagas son su medio natural, si un personaje le gusta, o una trama, le da más vida. Y no comenzó con esto con su archiconocido Torrente. “No conozco a nadie que haya hecho un corto y su secuela, yo hice Evilio (1992) y Evilio Vuelve (1994)””, recuerda. Las segundas partes no suelen demorarse mucho, el tiempo es un factor crucial en el éxito de una continuación; es terrible que alguien se olvide de los personajes.

“Esta película está de alguna forma bendecida; primero porque enseguida cuando comenzó  a funcionar pensamos en la segunda parte, luego que el guión salió muy fluido, tenía la suerte de tener a la misma guionista, Marta González de Vega. Yo solo soy muy torpe, me disperso mucho, de hecho si ves los Torrentes, siempre hay dos años en medio, tres y hasta seis”, afirmaba Segura en la rueda de prensa.

“Cada diálogo que escribíamos le ponía la voz y la cara de Loles León”

Santiago Segura

Un punto a favor del filme, de los muchos que tiene, es la inclusión de Loles León, ese meteorito que cae en la familia y cambia las cosas. “Entra en el momento que digo: molaría meter una suegra, y suegra Loles León, y ahí entra”, apunta. “Cada diálogo que escribíamos le ponía la voz y la cara de Loles León; me hubiera llevado un gran disgusto si me hubiera dicho que no”, dice.

La suegra no llega sola, trae debajo del brazo un perro, una mascota muy deseada por los hijos de los protagonistas, de nombre José Luís. “A mi José Luís es un nombre que me hace mucha gracia, cuando pensé en Torrente, porque el apellido lo tenía claro porque quería que fuera algo como Torralba, Torrezno, que sonara contundente, y pensé en José Luís, porque ponerle nombre de humano a un perro es un poco triste”, concluye.