Javier Caro

Entrevistamos a Francisco Millán por su libro, Los Goonies nunca dicen muerto (Ed. Diabolo). Un libro que repasa la historia de este filme memorable, que no solo fue un punto de inflexión en el cine juvenil y de aventuras de los 80, sino que creó ese Espíritu Goonie que se ha mantenido hasta ahora.

Mi primer encuentro con el filme fue en mi infancia, como la de muchos de vosotros; recuerdo estar en casa y presentarse un amigo de mi padre con el VHS y quedarme de piedra con la aventura que estaba viendo en la pantalla. Desde entonces, cada vez que la reponían en TVE u otras cadena, me quedaba embobado, soñando con vivir las mismas historias que esa pandilla: Los Goonies

Lo primero que le viene a uno a la cabeza cuando ve el libro es, ¿qué ha podido motivar al autor a dedicarle un libro a la película Los Goonies?

La escritura de este libro se debió a varias circunstancias. Poco antes del estado de alarma, a principios de marzo de 2020, mi editor me propuso la idea. Ya algo me rondaba antes, pero el impulso definitivo vino cuando todo mi mundo laboral voló por los aires.

Aproveché los meses más oscuros del año para realizar toda la documentación, y después el proceso de escritura fue muy rápido. En condiciones normales me hubiera costado un año y medio de trabajo. Supe sacar el lado positivo al confinamiento.

«Amblin Entertainment fue la mayor escuela y promoción para directores como Joe Dante, Robert Zemeckis, Matthew Robbins, Don Bluth, Barry Levinson, … Su legado es inmenso para la industria del entretenimiento»

Francisco Javier Millán

¿Qué supuso la irrupción de Amblin con el productor ejecutivo, Frank Marshall, con obras como, Regreso al Futuro, El Secreto de la Pirámide o El Color Púrpura, para la industria del entretenimiento, y para los nuevos directores?

Amblin Entertainment fue la mayor escuela y promoción para directores como Joe Dante, Robert Zemeckis, Matthew Robbins, Don Bluth, Barry Levinson, … Su legado es inmenso para la industria del entretenimiento. Quizás más valorado por los espectadores, que lo vivieron siendo niños, que por los especialistas y críticos de cine.

Hay una sensación de desprecio hacia este tipo de producciones por parte de aquellos que defienden el academicismo cinematográfico, y éste, lamentablemente, es el predominante en escuelas donde se enseña este noble arte.

No ha habido en toda la historia del cine un movimiento cultural tan impactante como el generado por las producciones de Steven Spielberg. “Regreso al futuro”, “Los Goonies” y “El secreto de la pirámide” despertaron vocaciones y formaron emocionalmente a una generación entera. Es algo muy a tener en cuenta, por mucho que les pese a algunos.

Y me encanta que nombres a Frank Marshall. Junto a otros como George Lucas y Rick McCallum, Marshall es el productor total. Un hombre capaz de soportar grandísimas producciones como “En busca del arca perdida”. Un ejemplo a seguir. Sin él no estaríamos hablando de estas películas ahora. En mi época como productor, Frank Marshall era parte de mi inspiración. Es una pena que en España no tengamos un referente semejante.

En el prólogo tienes a Richard Donner, además de eso, también le haces una entrevista, ¿cómo llegas hasta el director y a poder realizarle una entrevista?

En un principio quería que Richard Donner escribiera el prólogo del libro. Mi sorpresa llegó cuando recibí un correo de su asistenta personal diciéndome que “Dick” quería hablar conmigo. Imagina lo que significó para mí que el director de “Los Goonies”, “Superman” y “La profecía” quisiera tener una conversación telefónica personal.

Por mi trabajo en radio estoy muy acostumbrado a entrevistar a directores y actores del panorama español, pero esto era subir varios escalones de golpe. Agradezco enormemente a mi amiga Marisé Samitier, oscense residente en Los Ángeles, la labor de conseguir semejante objetivo.

Para ambos ha sido una experiencia increíble que, sin duda, volveremos a repetir en próximos proyectos. Nos hemos envalentonado.

Comentas en el libro que algunas de las influencias de filmes de piratas como El Halcón del Mar (Michael Curtiz, 1940), o seriales como Little Rascals, además de literatura juvenil. ¿Cómo crees que fue toda esa mezcla de géneros para crear la historia?

“Los Goonies”, como ha ocurrido en gran parte de la filmografía de Steven Spielberg, viene a redefinir el género de aventuras tomando como punto de partida a los grandes clásicos que nombras. Es curioso, los de la generación Goonies consumimos estos productos en la televisión de una manera muy natural, al igual que las novelas de aventuras de Robert L. Stevenson, Mark Twain y Enid Blyton.

Es una lástima que los jóvenes de ahora no tengan este bagaje cultural. En los 80, los dos únicos canales de televisión cuidaban más la programación que las docenas de plataformas y propuestas que tenemos ahora.

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Página del libro, Los Goonies. Nunca dicen muerto. Escrito por Francisco Javier Millán, Ed. Diabolo Ediciones)

¿Qué crees que tiene ese universo de historias de piratas que tanto llamaba, y todavía lo hace, la atención del público más joven?

Hemos sufrido durante décadas una dulcificación de las historias de piratas. “La isla del tesoro”, por ejemplo, una novela adulta, fue adoptada como obra juvenil a medida que pasaron los años. Disney contribuyó a esta fascinación con su atracción de “Piratas del Caribe”, luego convertida en saga cinematográfica, al igual que hizo con películas como “Peter Pan”.

En nuestra generación también pegó fuerte el videojuego “Monkey Island” de LucasArts. Todos estos productos contribuyeron, al igual que “Los Goonies”, a reforzar esta pasión entre el público. Quizás algún día escriba una novela de piratas, ¿quién sabe?

En el libro dedicas un aparto al rodaje, me ha sorprendido que la gente en Astoria (Oregón) pensaran que iban a rodar una secuela de Grenlims y que el rodaje durara cinco meses. ¿De todas las localizaciones, ahora icónicas, cuáles crees que fueron las más importantes dentro del pueblo?

Astoria fue la localización perfecta para “Los Goonies”. La película no sería igual si se hubiera filmado en la costa soleada de California. Su costa abrupta, los acantilados y esa sensación otoñal permanente dan a la película una pátina de magia.

El director de fotografía Nick McLean capturó su belleza misteriosa. Y efectivamente, durante el rodaje ocultaron muchos detalles del mismo. Los ciudadanos al conocer el nombre del proyecto, y al estar Warner y Amblin detrás de él, creyeron en su mayoría que los Goonies eran unas criaturas parecidas a los Gremlins.

Dentro de Astoria los dos lugares icónicos son: la cárcel, convertida ahora en un museo dedicado al cine, y la casa de Mikey y Brand. Esta última ha sido un quebradero de cabeza para los actuales dueños. Todos los veranos sufrían una invasión de fans de la película, en especial durante la celebración del día de los Goonies del 7 de junio. Ahora esa calle está cerrada y la casa ha desaparecido de la web del ayuntamiento.

De todas las localizaciones, mis favoritas son el mirador de Ecola Point, el lugar donde se enclava el restaurante de los Fratelli, y Cannon Beach. Pero ambas no pertenecen al término municipal de Astoria exactamente. Están a unos 40 kilómetros de distancia hacia el sur.

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Francisco Javier Millán, autor de Los Goonies nunca dicen muerto (Foto: Raquel Abad)

El galeón de Willy El Tuerto (¿quién no lo recuerda?) es impresionante, parece de verdad; de hecho, los chicos se quedan de piedra a verlo por primera vez. Todos los escenarios eran increíbles, ¿cómo se creó aquel barco enorme?

Los escenarios son obra de J. Michael Riva. Creó interiores fantásticos. No tenía, ni de lejos, el presupuesto de otras producciones de Spielberg. Tuvieron que aplicar la imaginación para resolver los desafíos que ofrecía el guion. El barco y la laguna se construyeron en Burbank a escala real. A imagen y semejanza de lo que hizo Michael Curtiz en los años 40 en Warner.

Su grandiosidad también se logró gracias a habilidosas pinturas mate y otros añadidos del equipo de Industrial Light & Magic. “Los Goonies” es el cénit del cine artesanal antes de la llegada de los efectos generadores por ordenador.

«Se nota mucho que Spielberg y Columbus son fans de la saga Bond. Los inventos de Data parecen salidos del departamento Q del MI-6″

Francisco Javier Millán

Fue Chris Columbus el que creó los artilugios de Data, ¿cómo recuerdas la primera vez que viste cómo los usaba y lo divertidos que eran?

Chris Columbus tiene una extraña fijación por los inventos. Encuentras pistas sobre ello en otros guiones suyos, véase, por ejemplo, “Gremlins” y “El secreto de la pirámide”. Pero lo de Data es de otro mundo. Es de las cosas que mejor recuerdo de la primera vez que la vi.

Para un niño de diez años aquello era pura diversión. Se nota mucho que Spielberg y Columbus son fans de la saga Bond. Los inventos de Data parecen salidos del departamento Q del MI-6.

Los Fratelli son los villanos, algo torpes, pero verdaderamente malos, ¿crees que realmente inspiraban miedo o más bien hilaridad por parecer adultos atontados?

La inspiración de estos personajes es bastante turbia, parte de la época de la Depresión en los años 20. En aquellos años existió una Mamá Fratelli real, aunque con otro nombre. Seguro que los lectores se sorprenderán al encontrar estos datos en el libro. Los Fratelli son malos de opereta, muy parecidos a los que salían en las pelis de Disney de imagen real en los 60 y 70.

A mí siempre me han recordado a la familia huraña que persigue al protagonista de “Pedro y el dragón Elliot”. Hoy en día serían impensables. Los Fratelli son un estereotipo que enfadaría a toda la comunidad italiana en Estados Unidos. Y además fuman, matan a agentes del gobierno y hacen todo tipo de tropelías. En el fondo son unos niños que no han ido por el buen camino, y como tal se merecen una reprimenda.

Sloth quizás sea el personaje más recordado, igual que su relación con Gordi. ¿Crees que era difícil, desde un punto de vista narrativo y estético, que un ser musculado y deforme se tornara en unos héroes improvisado, y que lograra el cariño del público?, ¿fue una tarea ardua?

Adoro a Sloth. Pero siempre he reconocido que fue un personaje muy arriesgado y podría haber salido mal. Es nuestro Quasimodo particular. En el fondo responde a los ideales de Spielberg. Sus películas suelen mostrar a gente diferente y desplazada que al final logran ser héroes.

Aun así, el maquillaje fue complicado, y tras varias tomas tuvieron que empezar de nuevo porque no les convencía. Es una suerte que los espectadores lo aceptáramos tan bien. Es parte de la magia inexplicable de esta película.

Algo impresionante es el tour por Astoria que se puede hacer, ¿Cuáles son para ti los lugares que hay que visitar para empaparte del filme?

Nunca he estado en Astoria, pero tengo tanta familiaridad con esa población que parece que haya ido. He viajado a Estados Unidos hasta en tres ocasiones, y a la cuarta irá la vencida. La idea que llevo es aterrizar en San Francisco, y desde allí subir toda la costa oeste hasta alcanzar Oregón.

Lo primero que nos encontraríamos sería Cannon Beach, luego Ecola Park y finalmente Astoria. Pero también aprovecharía para acercarme a Drakes Bay y al monte del Neahkahnie, donde dicen que todavía hay tesoros enterrados. Y como plus alargaría una semana más para visitar Roslyn, donde se rodó “Doctor en Alaska”, y las localizaciones de “Twin Peaks” y “El resplandor”. A este paso, ¡vamos a necesitar un mes entero y quemar mucho neumático!

«La partitura instrumental de Dave Grusin es fantástica. Sabe captar las emociones de los personajes, además del alma de los escenarios naturales. Escuchar la música por separado logra transportarte a las costas de Oregón»

Francisco Javier Millán

Aunque la canción de Cyndi Lauper fue de lo más conocido, para la historia ha pasado como algo menor; en cambio la deliciosa partitura de Dave Grusin , archiconocido el tema Fratelli Chase ¿Crees que ha envejecido bien la BSO?, ¿fue un error elegir a Lauper para cantar la canción del filme?

La partitura instrumental de Dave Grusin es fantástica. Sabe captar las emociones de los personajes, además del alma de los escenarios naturales. Escuchar la música por separado logra transportarte a las costas de Oregón. Gran parte de este trabajo se lo debemos a la intervención de Spielberg en el trabajo de Grusin. El cineasta se volcó en la realización de la banda sonora, tratando que su efecto en el filme fuera similar al resultado de sus colaboraciones con John Williams.

Por otro lado, contratar a Cyndi Lauper respondió a un impulso comercial. En 1985, la cantante era la mujer más exitosa en el mercado musical estadounidense. Su disco “Time after time” había batido records de ventas. Creo que su canción es la guinda del pastel, y funciona perfectamente con el conjunto del resto de la banda sonora. Pero no deja de ser hija de su tiempo, y como tal hay que aceptarla.

«El espíritu de “Los Goonies” consiste en maravillarnos con el potencial de la infancia, y, sobre todo, logra poner en valor la adolescencia desde una perspectiva más positiva de la que se ve en la actualidad»

Francisco Javier Millán

¿Qué es el espíritu Goonies que tanto hemos utilizado para hablar de Stranger things o cualquier producción con niños pasando aventuras?

El espíritu de “Los Goonies” consiste en maravillarnos con el potencial de la infancia, y, sobre todo, logra poner en valor la adolescencia desde una perspectiva más positiva de la que se ve en la actualidad. La película nos habla de la aventura de crecer. De valernos por nosotros mismos.

De dejar que los niños sean libres y que sean eso, niños. De olvidarnos de la sobreprotección del mundo adulto. Y de conseguir grandes objetivos presentando cara a la adversidad. A mí esta película me formó más que todos los años juntos en el colegio.

Destino Camelot, el cine de espada y brujería

Se ha hablado hasta la saciedad de una secuela, ¿lo ves factible tras el éxito de Cobra Kai, o mejor dejar las cosas como están?

Antes de la pandemia se anunció un proyecto muy interesante impulsado por Sarah Watson, creadora y guionista de televisión. Este consiste en una serie protagonizada por una mujer llamada Stella Cooper, la cual regresa a su ciudad natal (Astoria) para emprender su carrera como profesora, y no solo eso, allí también ayudará a tres jóvenes a hacer el remake de su película favorita … Los Goonies. Un ejercicio de metaficción muy curioso.

Aun así, investigando sobre la película, encontré dos posibles tramas de las que podrían tirar del hilo. Y te aseguro que ambas son bastante inesperadas. Otro día se lo cuento a Richard Donner por teléfono.

 

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