Por Isaac Vicente

Antes de entrar en detalles sobre esta serie basada en una de las últimas novelas de Stephen King, hagamos un poco de historia. Mr. Mercedes es una novela publicada en 2014, en la que el autor aparcaba el terror para centrarse en el policíaco. Con el tiempo se convirtió en la primera entrega de la conocida como “Trilogia de Bill Hodges”, que se completaba con Quien pierde paga (Finder Keepers) y Fin de Guardia (End of watch), e incluso genero un spin-off, ya que uno de los personajes principales intervendría de manera decisiva en otra obra de King, El visitante (The outsider).

En 2017 llego la adaptación de la primera de las novelas al formato televisivo. Una serie de diez capítulos creada por David E. Kelley (responsable de series como Ally McBeal o Boston Legal y guionista de cintas como Mandíbulas/Lake Placid entre otras), que junto al novelista Dennis Lahane (autor que ha inspirado cintas como Mystic River o Shutter Island) desarrollaron o supervisaron la mayor parte de los guiones. La dirección recayó principalmente en Jack Bender (7 capítulos), siendo John David Coles (3º), la habitualmente actriz Laura Innes (8º) y Kevin Hooks (9º) los responsables del resto.

Fotograma de la serie Mr. Mercedes. Foto propiedad de AXN

El argumento: Un numeroso grupo de personas que hace cola para una feria de empleo en la que se han prometido mil empleos es arrollada por un vehículo, el Mercedes del título, dejando como resultado 8 muertos y aún más heridos. El asesino consigue huir y el caso queda sin resolver.

Tiempo después uno de los agentes encargados del caso ya retirado está pasando por la típica crisis del jubilado. Entonces el responsable de la masacre consciente de ello trata de repetir la misma jugada que tan bien le funciono con la dueña del Mercedes que robo para perpetrar el crimen, y a quién muchos hicieron en parte responsable del suceso. Fomentar su sentimiento de culpa para empujarlo al suicidio.

En el caso de la mujer, la atormento recordándole que se había dejado las llaves del coche puestas lo que facilitó el robo y la posterior masacre; en el caso de Hodges tratara de hacerlo sentir mal por retirarse sin atrapar al culpable de la misma. Pero esta vez sucede algo con lo que el asesino no contaba, y es que sus esfuerzos provocan en el ex-detective el efecto contrario, reavivando su interés por el caso, produciéndose a partir de ahí un juego del gato y el ratón en el que “quién es qué” va cambiando continuamente. Como suele ocurrir con las adaptaciones de obras literarias hay varias formas de verlas, interpretarlas o juzgarlas.

Fotograma de la serie Mr. Mercedes. Foto propiedad de AXN

En el caso de no conocer el libro o ser capaz de abstraerse de este conocimiento para evitar las «odiosas comparaciones» a la serie no se le puede hacer ningún reproche grave. Cuenta con una estupenda realización; buen ritmo, aunque hay quien puede pensar que es algo lento; buenos guiones; y memorables interpretaciones, especialmente de los dos antagonistas, Brendan Gleeson como el ex-detective Bill Hodges y Harry Treadaway como el asesino Brady Hartsfield destacando también la labor de Kelly Lynch como la madre de Harstfield y Justine Lupe como Holly Gibney, el personaje que en las novelas ha trascendido de «la trilogía Hodges» mencionado anteriormente, pariente de la dueña del mercedes y que terminara formando con Hodges una curiosa sociedad.

En el caso de que conozcas la novela y no tengas esa capacidad de abstracción, o, como en mi caso concreto, el tiempo transcurrido entre la lectura del libro y la visualización de la serie es mínimo no puedes evitar que aparezcan algunas pegas o detalles chirriantes, debidos principalmente a las diferencias entre una versión y otra. Es cierto que la mayoría tienen cierta lógica o coherencia, ya sea debido a las diferencias entre literatura y cine, no todos los recursos funcionan igual en ambos formatos; ya sea por cuestiones de logística o de presupuesto, como el de sustituir un concierto multitudinario del grupo juvenil de moda por un evento para recaudar fondos para el momento clave de la serie. Pero hay otros, principalmente a nivel de personajes, o de elección de actores que uno no puede evitar que le chirríen.

Fotograma de la serie Mr. Mercedes. Foto propiedad de AXN

Ejemplos: En la novela Hodges no usa armas de fuego como en la serie sino una porra casera creada con un calcetín relleno de bolas de cojinete. El detalle es algo más que una simple curiosidad del personaje ya que tendrá su trascendencia en la trama.

Mary Louse Parker y Justine Lupe, aunque cumplen a la perfección con su cometido, son demasiado jóvenes para sus personajes. En el caso de Lupe, por las circunstancias del personaje no hay excesivo problema, pero cuando el personaje de Mary Louse Parker inicia una relación sentimental con el de Gleeson es distinto, y más llamativo porque la serie cuenta con una actriz a la que el personaje, tal y como aparece en la novela, le habría venido como anillo al dedo, Holland Taylor, para la que sin embargo inventan uno que no aparece en los libros y que, en principio, parece destinado a una función que luego no se desarrolla.

Con el personaje de Jerome, interpretado por Jharal Jerome, joven el vecino de color que suele realizar tareas para Hodges y que le ayuda con sus problemas informaticos, llama la atención el exceso de corrección política, al desaparecer todas las “bromitas” a costa de “Batanga el negro zumbón”, personalidad que a modo irónico y sarcástico finge adoptar el personaje en la novela cuando Hodges le encarga alguna tarea.

Pero a pesar de todos estos reproches, hay que reconocer que la primera temporada de esta serie es magnífica, y aunque solo por el duelo interpretativo de Gleeson y Treadway ya vale la pena también hay que destacar las virtudes antes mencionadas (interpretaciones, guiones, realización), además de una buena banda sonora en la que destacan las canciones escogidas, tanto para sus créditos iniciales (“It’s Not To Late” de T-Bone Burnett) como las que cierran y acompañan los créditoss finales, siendo especialmente memorable ese episodio que se cierra con el personaje de Harstfield conduciendo al ritmo del “Pet Sematary” de Los Ramones. De momento ya existe una segunda temporada, que curiosamente adapta el tercer libro y no el segundo, y que ya se ha dado luz verde para una tercera.