Santiago Segura es uno de los grandes todoterrenos del cine español. Director, productor, actor, guionista; Segura ha sido y lo es todo en nuestra industria. En su casillero tiene dos Goyas imposibles de repetir: Mejor actor revelación por El día de la Bestia (1995) y Mejor director novel por Torrente, el brazo tonto de la ley (1998) y ahora abandona la saga que lo encumbró para dirigir su segundo largo fuera del universo torrentiano: Padre no hay más que uno. Otra comedia tras el éxito de Sin rodeos (2018), un género quizás maltratado por la crítica. “La película es una diversión, es un entretenimiento, que es risa pero yo siempre he pensado que con la comedia se pueden decir todo tipo de cosas y, que la crítica social si entra con una risa entra mejor”, comenta el madrileño.

Santiago Segura. Foto: Laura Ojeda

Segura no da puntada sin hilo, como explicaba él mismo al principio, con la comedia se pueden analizar muchos aspectos de la sociedad, que tal vez en otro género sea más difícil; o se goce de menor libertad. Con Padre no hay más que uno, el director quiere realizar “un homenaje a las madres, a nuestras madres, que han trabajado sin nómina, han trabajado sin que se las reconozca y han hecho un trabajo importantísimo”, explica en la rueda de prensa en València. “Además es un trabajo muy poco reconocido la crianza de seres., añadía”. No es la primera vez que el realizador introduce más capas de realidad social en el subtexto de la trama aparente. “Me encanta el humor, en Torrente, por mucho que la gente no quisiera verlo, había una crítica social brutal de cómo somos, de cómo es el país”, señala. “Quizás más en la primera y en la segunda, y luego a derivado más a cine de género, porque también me gusta mucho el cine de género, aprovechando la comedia puedo hacer una película de atracos o una película de cárceles, géneros que a lo mejor yo no hubiera podido hacer por los presupuesto, pero gracia al personaje de Torrente he podido hacer”.

Santiago Segura. Foto: Laura Ojeda

“Se puede tratar cualquier tema con una sonrisa”

Santiago Segura

Centrándonos en la comedia como género trasversal, el director asegura que “se puede tratar cualquier tema con una sonrisa”. Su apuesta es por tratar temas muy serios con humor. “El cine social a mi me encanta, pero los mensajes, por favor, con vaselina, una película que me está intentando adoctrinar me da un poquito de rechazo. En esta película te puedes reír tranquilamente o darle una vuelta y decir, jo, pues es verdad que hay algo más”, señala. Para el filme ha contado con sus hijas, Calma de 11 años, y Sirena de 5, que hacen un trabajo fantástico. “Mi hija, la mayor, decía; si no se espera la película, no puedo hacerla porque yo quiero ir al colegio, al final la hizo de milagro, ya era muy responsable, además le han preguntado: tú quieres ser actriz, y ha dicho, no, no, esto es una experiencia muy bonita pero yo quiero ser médica. La pequeña no sabemos qué quiere ser, menos ir al colegio lo que haga falta”. Aunque el reparto es de lo mejor, porque cuenta con actores consagrados a la comedia como Silvia Abril, Leo Harlem, Toni Acosta y la desconocida para nosotras Wendy Ramos, todas unas estrella en Perú.

“En Torrente, por mucho que la gente no quisiera verlo, había una crítica social brutal de cómo somos, de cómo es el país”

Santiago Segura

Santiago Segura. Foto: Laura Ojeda

Una persona tan polifacética como Segura que ha estado ha trabajado en el cine de casi todo, es indudable que alguna de las labores le gustará más que otras. “Soy una persona muy vaga y en una película con Hugh Laurie (Ndr: el protagonista de House), él me dio la clave, me dice: me encanta ser actor porque me dicen a qué hora me tengo que levantar,  qué me tengo que poner, qué tengo que decir, a qué hora cortamos para comer; me hizo gracia esa reflexión”, recuerda. Aunque en la faceta de director a Santiago siempre ha demostrado una enorme solvencia. “El director es al revés, es el que tiene que estar pendiente de todo, para mi ser director es como ser padre o como ser presidente de gobierno; un puto coñazo. Luego es muy satisfactorio porque tú eres el responsable, si las cosas van bien te dan palmaditas pero siempre estás con la cosa de  que la puedes cagar”, explica.  Para sentenciar que, “yo disfruto mucho más de actor, ahora lo de director no es comparable porque te sientes más autor, más responsable de todo”.

“yo disfruto mucho más de actor, ahora lo de director no es comparable porque te sientes más autor”

Santiago Segura

El primer premio como director lo consiguió en la misma tierra en la que se encuentra presentando la película. “Mi madre me dijo: hijo, he oído en la radio que hay un festival, Cinemajove, y que puedes presentar tu corto, y dije, vamos a ver mamá, no seas friki, que esto es en Super8 que esto no… y me dijo, qué sí qué sí, que han dicho que todos los formatos. Me informé y efectivamente, Super8 VHS, 16mm, 35mm…”, recuerda Segura. “Antes era una cosa muy democrática Cinemajove, y además todos competían al retortero, eso me encantaba, o sea qué no había secciones. Que lo lógico es que un 35mm no podía competir con uno que lo ha hecho en VHS, pues ahí competían todos contra todos”.

 

Santiago Segura habla de «La Gran Familia», película que le ha servido de inspiración

Fue en 1990, con un corto titulado Relatos de la medianoche, Segura acudió al festival acompañado de su madre y, allí conoció a Álex de la Iglesia. El accésit se lo entregaron gracia a Fernando Trueba, miembro del jurado en aquella edición. “Entonces me dieron en Accésit, cien mil pesetas, cuando me costó siete mil. A día de hoy todavía estoy feliz, cada vez que vengo a València pienso en eso y en las horchatas que me tomo en Alboraia”.

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