La fórmula del cine de terror más independiente, hablamos con Dan Myrick codirector de La bruja de Blair

Javier Caro

Como todos, había escuchado en la televisión que una película de terror editada con cintas encontradas, estaba siendo un éxito, y se había convertido en un filme altamente terrorífico por sus imágenes. Aquel anzuelo era de lo mejor que había leído. Convencí a dos amigos con esa premisa, por supuesto, no habíamos podido mirar en Internet si aquello era cierto o no, porque la red comenzaba y no teníamos acceso. La ignorancia nos ayudó a entrar mejor en aquel juego, en aquella paranoia colectiva que se había generado en medio mundo. Aquello del material encontrado no era nuevo para nosotros, que nos habíamos tragado Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980), pero aquello parecía verdad. Lo pasamos fatal en el cine asistiendo a la desesperación, al pánico a la oscuridad, al miedo a estar en un bosque encerrados…

Hace 27 años de El Proyecto de la Bruja de Blair (Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, 1999), un filme seminal. Hemos hablado con Daniel Myrick sobre aquella película que se acabó trasformando en un fenómeno social, que trascendió a sus autores. Ellos crearon el found footage tal y como lo conocemos. La fuerza y garra de la idea bastó para armar un guion de apenas 40 páginas, en el cual aparecía solo la raíz de la conversación, los diálogos los ponían los actores con las sensaciones que estuviera experimentando en ese momento (con hambre o con miedo) Pero no nos llevemos esto a confusión, estos dos jóvenes lo tenían todo medido al milímetro, aunque parezca que no. Su plan de rodaje describía las situaciones a las que se enfrentarían los tres protagonistas y sus localizaciones.

Un fotograma de la película El proyecto de la Bruja de Blair

Con ese material y presupuesto, unos 60.000 euros, poco se podía hacer para llegar al público masivamente. Internet daba sus primeros pasos, y ellos utilizaron ese nuevo medio y la inocencia de sus usuarios. Una web donde hablaban de la desaparición de tres jóvenes,  Heather DonahueMichael C. Williams y Joshua Leonard, nombres reales de los actores, utilizados quizás para aportar mayor veracidad al relato. Antes de su fulgurante estreno en Sundance, crearon un halo de misterio muy bien hilado para la época. Los actores nunca aparecían, sus datos e información había sido borrada de la red (no debíamos saber que eran actores). El filme tuvo tanta repercusión que la proyectaron en Sundance. “Fue una gran sensación”, nos comenta Dan por correo.

“Entrar en Sundance fue un sueño para todos nosotros”

Daniel Myrick

“Entrar en Sundance fue un sueño para todos nosotros, y ver la cola alrededor del edificio en el Teatro Egipcio la noche de nuestra inauguración, fue surrealista” recuerda el director. El éxito fue tan apabullante, algunas crónicas de la época cuentan que la cara de la gente al salir del cine eran de desconcierto, sin saber muy bien qué habían visto. Estaba claro que cualquier productora querría hacerse con los derechos que aquella bicoca. “Al día siguiente, vendimos la película a Artisan Entertainment y nuestras vidas nunca serían las mismas”, explica.

La película estaba siendo un absoluto éxito, con veinte horas de metraje y ocho horas de rodaje, aquello había calado al público. La cámara en mano, con el temblor realista que le aportaba; un truco para que no se vieran los defectos de la imagen, diálogos improvisados pero con las emociones a flor de piel y el realismo estaba servido. Los tres actores lo pasaron mal, no solo por la falta de comida a la que los sometieron los directores, sino porque Eduardo y Daniel los asustaban constantemente con gritos en la noche. Y después de Sundace llegó Cannes, la meca de los festivales.

El codirector Daniel Myrick en la actualidad

“En Cannes, las cosas fueron llevadas al siguiente nivel en el escenario internacional. Fuimos perseguidos por paparazzi, haciendo entrevistas durante todo el día e incluso recibimos un premio en el festival. Será un momento en mi vida que siempre apreciaré”, recuerda emocionado, Dan. Allí consiguieron el Premio de la Juventud a la Mejor Película Extranjera, y lo habían logrado con muy poco dinero. El filme fue un filón económico, sus actores cobraron mil dólares por jornada y recaudó cerca de 250 millones de euros.

“Consideramos una segunda, pero no queríamos hacer una justo después de la primera”

Daniel Myrick

Con todo aquel éxito es normal que Artisan quisiera una segunda parte cuanto antes para aprovechar el rebufo de la primera, al más puro estilo franquicia ochentera. “Consideramos una segunda, pero no queríamos hacer una justo después de la primera”, comenta el director. “Tanto Ed Sánchez como yo, queríamos esperar un par de años y dejar que la exageración se calmara, luego volver a abordar la mitología de Blair desde una dirección diferente. Desafortunadamente, Artisan tenía otras ideas…”, se lamenta Myrick. Una gran parte del éxito del filme fue la campaña previa, sin la cual hubiera sido, como mucho, otra película más sacada directamente a dvd. La simulación de la desaparición de los actores, la web, el rumor constante, todo muy bien pensado, adelantándose años al efecto viral de las redes sociales.

“Era solo una forma barata de correr la voz en los primeros días”, nos explica su director. “Un sitio web era gratuito y, dado que teníamos mucho material de apoyo para la película, decidimos mostrarlo en la web junto con una línea de tiempo en evolución. Una vez que algunos de los principales fans comenzaron a darse cuenta, se encargaron de construir su propio página “fan” para explorar el misterio. El proceso orgánico continuó durante casi un año antes de ser aceptados en Sundance”, revela. Como dato curioso, en la portada aparecía Heather con la escena más icónica del filme, ella grabándose a la cara llorando, en el momento de la grabación ella no sabía que tenía el zoom al máximo y se grabó así, no fue un truco de la película, fue casualidad y espontaneidad, algo que el filme despliega en muchos momentos, donde los diálogos están cargados de realidad.

Un fotograma de la película El proyecto de la Bruja de Blair

Fue tanto el desconcierto entre realidad o ficción, que la madre de Heather recibió cientos de cartas de ánimo y consuelo por la pérdida de su hija. Al final se descubrió todo el montaje, El Proyecto de la Bruja de Blair solo era una película, sus actores estaban vivos. El filme creó un género, harto repetido en los años sucesivos, por ejemplo, por las dos primeras entregas de REC (2007 y 2009). La segunda parte finalmente la dirigió Joe Berlinger un año más tarde, llamándose, El libro de las sombras: Blair Witch 2, y aunque ya no usaba el recurso de cámara en mano y tiraba por el camino más convencional, el filme no fue un rotundo fracaso de taquilla, aunque no logró el impacto de su predecesora.

El filme no era tan malo, y visto con perspectiva, era interesante, pero como a toda secuela de una gran película, el peso de la primera aplastaba a la segunda. Artisan finalmente fue absorbida por Lionsgate y se realizó otra película dentro del universo Blair. Adam Wingard se encarga de una tercera parte, Blair Witch (2016) algo sosa y regresando a la cámara en mano (ahora con drones incluidos) pero que nos devolvía a la mitología Blair y nos haceía pasar un buen rato, sin la sorpresa de la iniciadora.

“Veo a toda una nueva generación de cinéfilos y cineastas inspirados por lo que hicimos hace 20 años. Es un sentimiento muy gratificante”

Daniel Myrick

20 años después Dan y Eduardo siguen siendo un referente por lo que lograron con tan poco dinero y tanto ingenio. “Recibo correos electrónicos constantemente, y hago que los jóvenes me digan cuánto les gusta la película. Veo a toda una nueva generación de cinéfilos y cineastas inspirados por lo que hicimos hace 20 años. Es un sentimiento muy gratificante”, comenta el realizador. Ambos directores tardaron en realizar sus siguientes trabajos, Hollywood parecía, paradójicamente, haberles dado la espalda.

Dan Myrick no envía un saludo a La Batidora Cultural

Siete años después, Eduardo Sánchez rodó Altered (2006) y Daniel Myrick, Believers (2007), por desgracia, no tuvieron salida en cines, sino que fueron al mercado del DVD; quizás lo que hubiera pasado con su primera película sin la intuitiva campaña de marketing. Daniel nos habla, para terminar nuestra conversación, de su último trabajo, “mi última película se llama “SKYMAN”. (www.skymanthemovie.com). Es una película documental-dramática de ciencia ficción sobre un hombre, que afirma haber visto a un “extraterrestre” en el desierto con su padre cuando tenía diez años. Ahora, 30 años después, está convencido de que el alienígena regresará para reunirse con él. Estoy siguiendo su viaje de regreso al desierto”.

Javier Caro