La guitarra que esculpió un mito: 35 años de Magos, espadas y rosas: Hablamos con Walter Giardino de Rata Blanca

Javier Caro

Rata Blanca vuelve a España con varias fechas para celebrar el 35 aniversario del disco que les catapultó a la fama: Magos, Espadas y Rosas. Cuando me enteré de la noticia, me saltó el recuerdo, totalmente imborrable, de estar en la tienda Tipo de València buscando alguna cosa y escuchar en los altavoces Mujer Amante y alguna más. El dueño de la tienda estaba poniendo un recopilatorio Grandes Canciones, mi amigo no tardó ni diez segundos en acercarse al mostrador y comprar el disco. La colección de éxitos de ese redondo era asombrosa. Veinticinco años después hablo por teléfono con Walter Giardino, alma máter y guitarrista del combo sobre sus primeros álbumes y su gira española.

Probablemente en el heavy argentino en español la banda más reconocida fuera del país sean Rata Blanca. “La diferencia, quizás, con el resto de bandas de Argentina, es que lo que pasó con esta banda también pasó para afuera de Argentina”, me dice. Estoy totalmente de acuerdo, en España siempre han gozado de muchos seguidores fieles. Viajo con Giardino al primer trabajo discográfico de Rata Blanca, del mismo nombre, que en aquel elepé contaba con otra voz, Saúl Blanch, aunque en plena gira abandona y los astros se alinean para que entre la voz de Adrián Barilari un portento irrepetible. “Él empieza, no grabando, sino comenzando a girar, porque nosotros habíamos parado, por la cuestión obvia de que no había quién cantara. Enseguida que se acomodó la cosa salimos de nuevo a la cancha”, revela.

En la gira de ese primer redondo de Rata Blanca, Giardino, que es una mente inquieta, ya tenía el siguiente trabajo en la cabeza “Más de la mitad del material lo tenía compuesto, muy definido; de hecho, Saúl cantaba la misma versión que tenemos hoy de La Leyenda del hada y el mago, él la ha cantado un par de veces en vivo. Y después había canciones que estaban en el tintero o esperando ser terminadas, pero casi todas estaban prácticamente terminadas”, confiesa.

Giardino tenía claro, después de escuchar al Barilari que tenía que ser la voz de la banda, pero, éste, que tenía una vida estable y con familia, se mostraba reticente a una vida, en apariencia, más inestable. “Él estaba muy asustado por la responsabilidad, lo que implicaba, porque le iba a cambiar la vida; o sea, él tenía una vida tranquila, un empleado de la municipalidad, y se le propuso empezar a girar con una banda de rock, con todo lo que eso implica”, explica.

Era un cambio radical, jugárselo todo a una carta cuando ya tenías un trabajo y una vida era una decisión difícil para cualquiera, por muy golosa que fuera la oferta. “La familia no estaba muy de acuerdo, tenía un hijo bastante pequeño, su primer hijo. No podía visualizar lo que podía pasar. Yo le dije que no tenía nada que perder, se habló de una oferta económica, le interesó, empezó y todo empezó a ir de bien a mejor. Las cosas funcionaron, estábamos todos felices con lo que estaba pasando. Él tenía 30 años, estaba un poco resignado a que la música no iba a ser su forma de vida”

“Su voz (de Adrián Barilari) y su forma de trabajar en esa época estaba hecho para que cantara las canciones que había hecho yo”

Walter Giardino

Recordemos que Barilari estuvo poniendo la voz en la gira del primer disco, y desde ese mismo momento Giardino tuvo claro que ese, y no otro, tenía que ser la voz que defendiera las canciones de Rata Blanca. “Empezamos a trabajar y yo vi su potencial desde el primer día”, afirma. “Le pasé las melodías de la canciones (del primer disco) más o menos las ideas generales de la interpretación. Su voz y su forma de trabajar en esa época estaba hecho para que cantara las canciones que había hecho yo. Funcionó muy bien, yo le exigía y le exigía un poco más, y él realmente se esforzó y llegó a cosas que no hacía”

Walter Giardino es, más que probablemente, uno de los guitarristas más reconocidos de todas Latinoamérica. Su virtuosismo se aprecia en las composiciones musicales de Rata Blanca. De niño ya tuvo un flechazo con la guitarra. “La primera vez que agarré una guitarra algo cambió en mi vida para siempre”, reconoce. “Mi primera guitarra me la compró mi madre en mi barrio (se ríe). Algo así como comprar una guitarra en una librería de Alcobendas, por decir. No fuimos a comprarla a un casa de música, era una librería. Era muy chico, tenía 12 años, empecé con mi primera banda a tocar. Se llamó Venus (se ríe) Con esa primera banda conocí los problemas de celos musicales y cuestiones personales (más risas) y un montón de cosas, y automáticamente fuimos a armar otra banda”

Giardino lo tenía totalmente claro, y estaba decidido a llevar adelante su proyecto y su sueño, aunque aquello supusiera mucho esfuerzo y tesón. “Fueron bandas y bandas, años y años hasta que llegué a Rata con una experiencia de veterano de guerra con 25 años (risas). Un veterano joven con mucha experiencia, y ahí sí que apliqué un montón de experiencia y lecciones que creía que eran las que podían funcionar: cómo encarar una banda profesional con sacrificio, con trabajo, pase lo que pase, nosotros estábamos todos los días ensayando, estuvimos casi dos años ensayando de lunes a viernes para dar el primer concierto”

¿Imagínense estar casi dos años para dar un primer concierto? ¿imagínense el grado de exigencia y perfeccionismo de un chaval como era Giardino en aquella época? “Se hizo un show en un teatro, cosa que no era muy normal en ese momento, nadie quería un heavy metal (se ríe) con un telón de fondo, nuestro primer concierto era con una pretensión, no éramos una banda más”

“La música clásica me impresionó muchísimo. La primera vez que la escuché me hizo algo en mi corazón, en mi alma”

Walter Giardino

Le comento por teléfono que las letras tienen ese elemento social, poético y musicalmente barroco, algo que lo hace muy especial en nuestro idioma. “Tuve mucha imaginación siempre, un espíritu que volaba bastante en varias cuestiones. La música clásica me inspiró siempre, me trasladó. Habiendo nacido en un barrio de Buenos Aires, donde se escuchaban tangos, donde se escuchaba folclore, se escuchaba música de barrio. Ya sea de italiano y de españoles, música popular”

Hubo un día que Giardino tuvo una especie de epifanía musical. “La música clásica me impresionó muchísimo. La primera vez que la escuché me hizo algo en mi corazón, en mi alma, fue una vez que en esos años, te estoy hablando de mediados de los 60, en Argentina hay muchas costumbres muy europeas, de nuestros abuelos europeos. Y una de ellas era la fiesta de los santos y muertos, era muy normal ir al cementerio a poner flores, y una vez me llevó mi abuela, y en ese momento, yo tenía cinco años, y en unos parlantes que había en el cementerio ponían música barroca, música sacra, básicamente a Bach. Yo quedé muy impresionado, y nunca supe qué era esa música, y fui creciendo y ¿qué era lo que había escuchado?, logré descifrarlo y lo que había escuchado era Bach”

Mago, Espadas y Rosas tiene auténticos diamantes, Mujer Amante, Días Duros… sería consciente de que tenía oro entre las manos. “En ese momento no, con los años, cuando vas haciendo hits, empiezas a tener un olfato más veterano del asunto y puedes intuir que algunas canciones pueden gustar mucho. En ese momento veníamos de un montón de gustos musicales muy abiertos para bien o para mal. Algunos prefieren al Rata más sinfónico o el neoclásico, y se quedan más con eso, que con lo más rockero. A mí me gustan las dos partes por igual, las disfruto mucho, creo que hay época para todas las cosas”

Mujer Amante se transformó inmediatamente en un éxito. Mago, Espadas y Rosas fue disco de oro y doble de platino. Algo había pasado. “Mujer Amante sonaba lindo, estaba bien, era divertida, pero tampoco emocionaba tanto a nuestro corazoncito más rockero, pero resulta que cada vez que la tocábamos algo pasaba alrededor nuestro (se ríe), este tema tiene algo que va a generar un lío y por eso se grabó. Tuvimos dudas de grabarlo. Fue cara B del segundo corte promocional, lo mandamos al banco y cuando salió metió cinco goles, diez, quince. Era una locura lo que pasó. A día de hoy me asombra la reacción de la gente, como lo disfruta. Con toda honestidad lo agradezco, de alguna forma estoy feliz de tenerlo. Quizás más increíble, más importante es La Leyenda por el desarrollo musical, al lugar donde llegó. Fueron cosas muy impresionantes”

22/05 Valencia Sala Madison 

23/05 Murcia Sala Mamba 

24/05 Málaga Sala París 15

29/05 Alicante Sala The One

30/05 Barcelona Sala Razzmatazz

31/05 Madrid Sala La Riviera 

Javier Caro