Celtas Cortos: 40 años cantando cuentos

Javier Lizán 

Tirando de morro, me he permitido cambiar levemente el nombre a la gira que celebra los 40 años en activo de Celtas Cortos. Hay que reciclar, ¡y no queda tan mal! La idea inicial a su paso por Valencia era hacerlo en el nuevo y flamante Roig Arena, pero acabó teniendo lugar en el auditorio del recinto (con capacidad para 2.000 personas), supongo que por no alcanzar la venta de entradas anticipadas prevista. Lo que en principio podía parecer un hándicap acabó convirtiéndose en algo positivo, ya que agotaron entradas para la nueva ubicación y se respiraba muy buen ambiente debido a ese lleno total. Además, al grupo no pareció importarle en absoluto, ya que salieron a dejarse la piel. Imagino que después de toda una vida en los escenarios han aprendido a llevar con filosofía estas cosas.

El caso es que ahí me planté. El recinto muy nuevo y muy bonito, qué os voy a contar. No creo que os interese saber si los baños estaban especialmente limpios o no, pero quizá sí que los precios de la bebida no son, digamos, populares. ¡Pero vamos al lío! Al igual que todo el mundo, conocía a Celtas Cortos, pero la verdad es que no les hice nunca mucho caso hasta hace pocos años, que decidí meterme de lleno en toda su discografía, del primer al último álbum, una revisión quasi científica. Llegué a la conclusión de que, más allá de los archiconocidos hits, me había estado perdiendo a un gran grupo en el que vale la pena profundizar.

Celtas Cortos en su concierto del 40 aniversario en el Roig Arena (Fotografía: Javier Lizán)

Son las 20:57 h y parece comenzar el concierto. Como intro se reproduce en la pantalla gigante de detrás del escenario una larga (40) cuenta atrás y un vídeo con muchos artistas de primera línea del pop y rock de este país, dedicando unas palabras a la banda por su aniversario. Un poco tostón, para ser sinceros. Pero me llamó la atención la aparición de Mägo de Oz, diciendo que sin Celtas ellos quizá no existirían. Fue como cerrar el círculo. A mis 40 por fin los disfruto en directo como toca, celebrando sus 40, mientras una de mis primeras bandas (cuando molaban) reconocía lo que pensé cuando escuché a fondo la música de Celtas Cortos. Porque esa mezcla perfecta de folk y rock marcó a mucha gente, ¡incluyendo a muchas bandas!

La música comienza a sonar puntual a las 21 h, arrancando con una de sus muchas instrumentales llenas de energía que pusieron al personal a bailar y saltar. Varias generaciones, un público muy heterogéneo, y un ambiente festivo. La primera que cantamos fue, casualmente, la primera que cantaron ellos tras su primer disco instrumental: “Qué voy a hacer yo”, de mis preferidas, de esas que clavan el rollo folk con las letras comprometidas de Cifu, que salía al escenario ovacionado y portando una camiseta en la que se podía leer fácilmente un “Fuck ICE” grafiteado

No se centraron en la nostalgia, ya que sonaron temas más recientes como “Mañana sale el sol” o más tarde “El mundo al revés”, con la que el vocalista invitaba a construir un mundo mejor, y “Retales de una vida”, con la que flotaba la emoción entre el público. Pero es cierto que la intensidad subía unos peldaños cuando desfilaban himnos como la antimilitarista “Haz turismo”, la skatera “Skaparate nacional”, “Tranquilo majete” y demás éxitos indispensables. Personalmente me faltaron muchas, como a cualquiera que los haya escuchado profusamente, pero me tomé como un regalo que tocaran “Cálida trinchera” que, según el propio Jesús Cifuentes (vocalista) no la habían tocado en directo jamás. ¡Regalazo!


Iban cayendo también “Trágame tierra”, “Silencio”, la balada “Un millón de motivos” o la instrumental “Adiós presidente”. También hubo momentos para las palabras de los miembros clásicos de la banda, agradeciendo repetidamente que la gente les haya acompañado a lo largo de todos estos años, hasta tal punto de valorar todo ello como fruto de un trabajo compartido entre banda y público. Como suele ser habitual en sus directos, no faltaron referencias políticas en la presentación de algunas canciones como “Riaño vivo”, en memoria de dicho pueblo que acabó, entre otros, bajo las aguas de un pantano proyectado en contra de la voluntad de sus habitantes, que acabaron sacados de sus casas por el ejército ante la inminente puesta en marcha del proyecto. La banda tocó en las últimas fiestas patronales del pueblo.


Seguidamente arrancó la famosa “Cuéntame un cuento”, provocando la fiesta en el auditorio, tras lo cual Cifu presentó a todos los miembros de la banda en esta gira. Un total de 10 músicos que me hicieron disfrutar al máximo de un sonido en directo 100% real, sin ninguna pista de música “lanzada” como es cada vez más habitual. Aprovechó entonces el vocalista para transmitir unas inspiradas palabras en favor de la inmigración y dando paso, como no, a su tema “El emigrante”, en el que contaron con la colaboración de Los chikos del Maiz rapeando algunas estrofas adaptadas a la canción original. Y no sólo ellos participaron en la celebración de estas 4 décadas. También subieron al escenario los vocalistas de La Raíz y de La Pulquería en otros momentos de la velada.

Ley de vida, se acercaba el final del concierto. Y sonaba su mayor éxito, pinchado en su momento en todas las emisoras del país, cantado en cada verbena de cada pueblo y ciudad, un himno generacional. Puedes pensar que es una canción demasiado “trillada”. Estoy contigo, y eso que yo sólo tenía 5 años cuando triunfó. Pero cuando sonó “20 de abril” el auditorio se vino arriba como pocas veces he visto, cantando al unísono cada frase, cada estrofa. Fue algo especial y emotivo sin duda.

Podrían haber cerrado ahí el concierto, por todo lo alto. Yo lo daba por terminado. Ya estaba enviando un whatsapp a mis padres reprochando no haber nacido unos años antes. Pero dice mucho de un grupo cuando tiene varias opciones con las que poner el broche de oro a un recital. Sonaba entonces “La senda del tiempo”, comunión total entre el público, pura nostalgia hecha canción, ¡perfecta para cerrar este 40 aniversario! Bueno, eso pensé yo, pero qué grata sorpresa para este neófito que, contra esa lógica, y tras 2 h de concierto, eligieran “No nos podrán parar” como colofón, fiesta absoluta en el auditorio y toda una declaración de intenciones: ¡somos celtas con ganas de luchar!