Ricardo Vilbor vuelve a nuestra web, que es su casa, para presentarnos una nueva novela gráfica; en realidad un auténtico reto profesional. Adaptar, que no trasladar, La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca al formato cómic. Y en este camino no está solo, cuenta con la ayuda de sus otros escuderos, Alberto Sanz y Mario Ceballos. Este trabajo, después de genialidades como El viejo y el narco o La noche triste, ambas con sus correspondientes entrevistas aquí.
Te hemos entrevistado en muchas ocasiones por tus trabajos anteriores, es hora de conocerte un poco más antes de hablar de La Vida es sueño, ¿cómo comenzó tu amor por el mundo del cómic?
Supongo que como el de la mayoría, leyendo cómics de pequeño. No sé por qué (sanie salvo un tío mío los leía), pero me regalaron bastantes cuando era un niño. Algunos, como Blueberry, Jeremiah o Batman The Cult, cuando tenía menos de diez años; algo totalmente inapropiado y que me encanta/ encantaba.
¿Recuerdas cómo diste el primer paso a escribir las primeras historias? ¿cuál fue tu primer proto cómic?
He imaginado y (mal) dibujado cómics desde siempre. El primer intento más serio fue un story que aboceté hará unos dieciocho años y que un amigo dibujó. No escribí un guion porque no sabía qué formato tenía o de qué partes estaba compuesto.

Tu primer cómic publicado es Valentia (2012) ¿cómo recuerdas presentar el proyecto? ¿cómo fue la sensación cuando te dieron luz verde al proyecto?
Fue un proyecto de Santi Selvi y Alberto Sanz, amigos, quienes reunieron a un grupo de artistas valencianos que consideraban que tenían talento, a pesar de no haber publicado nunca nada. Cuando tuvimos algunas páginas acabadas, liamos en el proyecto a Paco Roca o Sento Llobell. Ahí tuve la convicción de que lo íbamos a sacar. A pesar de esa seguridad, fue una alegría inmensa que Norma apostase por él, me costaba creerlo, pues después de toda una vida comprándolos, ahora los escribía.
Yendo al trabajo que nos ocupa, ya has adaptado clásicos de la literatura española, ¿por qué ahora La vida es sueño? ¿qué tiene de especial?
Leí por primera vez La vida es sueño (LVES) con dieciséis años y quedé fascinado, pero no fue hasta que la estudié en profundidad en la universidad con la profesora Evangelina Rodríguez Cuadros que comprendí toda su hondura, su universalidad y su modernidad. LVES plantea varias ideas que han obsesionado al hombre desde siempre: la libertad, el libre albedrío, la honra… Y todo ello escrito como los ángeles, con una poesía inigualable.
En este trabajo estás junto a Alberto Sanz y Mario Ceballos, Sanz ya había trabajado contigo en Valentia, además de haber trabajado en superproducciones como Atrapa la bandera, Tadeo Jones 3 o El ratón Pérez, ¿cómo ha sido volver a trabajar con él? ¿qué le ha aportado a la obra?
Alberto es un fenómeno, alguien con quien es muy sencillo trabajar. De él he aprendido a dar retroalimentación, a ser más paciente y a trabajar en equipo. Su dibujo es muy expresivo, sabe transmitir muy bien las emociones, no necesitas ni leer los bocadillos. De él destacaría, además, todas sus aportaciones acerca de la narrativa, algo que le fascina y que siempre procura mejorar.
¿Qué consideras que tiene La vida es sueño para que pasen las generaciones y siga interesando a la gente?
Es una obra más universal que local, que plantea preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿somos libres para elegir? ¿El destino está escrito? ¿Podemos cambiar el rumbo de nuestra vida? Calderón se hacía estas mismas cuestiones e hizo una obra para trasladar todas sus dudas al escenario.
“El cómic, al igual que el teatro, es una máquina de enseñanza”
– Ricardo Vilbor
La vida es sueño es una obra de teatro del Siglo de Oro, tú eres profesor de literatura, ¿qué impacto ha tenido el cómic en los más jóvenes, qué has notado? ¿el cómic puede acercar a la gente a leer la obra?
Mucho. El cómic, al igual que el teatro, es una máquina de enseñanza. Sus aplicaciones en el aula están, de momento y por desgracia, en pañales. Las imágenes ayudan a comprender el texto infinitamente mejor y consiguen que los estudiantes, que tienen una cultura más visual, puedan comprender mejor una obra que, por lo general, les suena a chino. “Es que hablan raro”, me dicen.
La vida es sueño es una obra de teatro, ¿cómo fue el proceso de adaptación de una obra teatral al mundo del cómic?
Fue la adaptación más difícil que he hecho nunca por la belleza de los versos de Calderón. Es muy complicado modificarlos, adaptarlos o prosificarlos. En Calderón todo tiene un porqué, nada es azaroso. Razona a través de silogismos, por lo que no puedes eliminar ningún elemento de la cadena. No fue hasta la cuarta versión de la obra que empecé a adaptarlo; hasta ese momento, estaba haciendo traslaciones al cómic; sin embargo, adaptar es otra cosa. No se trata de recortar, sino de elegir y transformar: debes seleccionar lo que es adaptable y transformar o descartar lo que no mientras mantienes la esencia de la obra original.
En la obra de teatro aparecen muchos monólogos y descripción de cosas y lugares, en el cómic no hay esa parte de monólogos, ¿cómo lo solucionaste para que fuera más ágil?
Tiene que ver con lo que te he dicho antes: hay cosas que funcionan muy bien sobre unas tablas, pero en el papel. No puedo tener Segismundo recitando un monólogo durante diez páginas, así que lo que haces es mostrar, convertir sus palabras en imágenes. En el cómic, como en el cine, has de verlo todo o casi todo, que te lo cuenten es un poco ridículo

